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LITERATURA INFANTIL
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PIDONGO Y LA COSTURERA DE SUEÑOS
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GALERÍA DEL UNICORNIO
presenta
PINDONGO Y LA COSTURERA DE SUEÑOS
de
Braulio Llamero
PERSONAJES
(Por orden de intervención)
PINDONGO................. Joven alegre, vitalista y aparentemente ingenuo.
MALANDRÍN.............. Joven descarado y oportunista.
LUNA.......................... Joven y hermosa costurera.
DON BUYACO........... El alcalde del pueblo.
DOÑA PEONZA......... La esposa del alcalde del pueblo.
CANELO.................... Pregonero y alguacil.
MARIBEL................... Niña.
ALGARROBÓN......... Brujo malvado.
ACTO PRIMERO
(Al abrirse el telón no hay nadie en el escenario. Al instante, sale Pindongo. Va vestido con ropa estrafalaria y alegre, de mucho colorido. Los mofletes los lleva muy rojos y tiene cara de buenazo).
PINDONGO: ¡Hola! ¿Estáis todos acomodados ya? Pues el que no lo esté, que se siente de inmediato. Va a empezar la representación; o sea, el teatro; es decir, el gran juego de los sueños en movimiento. Antes de nada, os presentaré a los personajes, a los que os vamos a contar este cuento sobre un escenario.
(Duda y saca un papel muy arrugado del bolsillo).
Usaré la chuleta para que no se me olvide nadie. Vamos a ver por dónde empiezo.
(Cada personaje sale al escenario según es mencionado).
De todos el más pillín
resulta ser Malandrín.
Muchacho apuesto, avispado,
algo ambicioso de un lado
del otro, un oportunista
que se apunta a cualquier lista.
Malandrín sobre los vientos
por Luna, la de los cuentos,
la bordadora que teje
extraños tejemanejes.
MALANDRÍN (Sin dejarlo continuar): Hola, Lunita. ¿Quién es el más guapo de por aquí?
LUNA: ¿El más guapo? Déjame pensar... ¡Ya está: el cerdito de doña Elisa!
MALANDRÍN: Pues entonces cógelo de novio.
LUNA: No creas que es mala idea. Antes me haría novia de un cerdito que de ti.
MALANDRÍN: Pues...
PINDONGO (Cortando la discusión):
Vamos, Malandrín, tranquilo.
No me rompáis el hilo.
Dejad que ahora os presente
al que es nuestro presidente,
alcalde y gran concejal:
Don Buyaco, el sin igual,
el tristemente casado
con esta barra de helado
a quien él llama su mujer:
Doña Peonza. ¡Hay que ver!
¡Es la cosa más mandona
que se encuentra de aquí a Roma!
Y sin que sea un modelo
también está don Canelo,
corneta mayor de aquí
que anuncia con frenesí
lo que ordene, y no os miento,
quien mande el Ayuntamiento.
En cambio, la Maribel
que es niña de suave piel
ni manda ni oye mandar.
Con tiempo para jugar
y algún cuento más un cante
tiene la niña bastante.
Y están don Algarrobón
el brujo malo y ladrón
a quien sirve la alcaldesa
aunque nos robe la dehesa
los cerdos y las gallinas
usando sus magias finas.
Pero a este no lo llamo
porque si no se hace el amo.
ALGARROBÓN (Saliendo de algún lugar imprevisible, preferentemente del mismo patio de butacas): ¿Cómo que a mi no me llamas, maldito Pindongo? ¿Es que no soy yo acaso el personaje más importante de toda la obra? Pues claro que sí. Y te lo voy a demostrar. (Se vuelve hacia el público con sonrisa maligna). ¿No es cierto, queridísima gente, que es a mí, al gran Algarrobón, a quien vais a ayudar siempre que haga falta y yo os lo pida?
PINDONGO (Haciendo gestos exagerados de negación): Por supuesto que nadie te va a ayudar, mal brujo. Todos te odian. Y además, además... ¡Eres muy feo, para que te enteres!
ALGARROBÓN (Lo mira sorprendido, pero después rompe a reír): Decididamente, eres tonto de remate. Por eso no te haré nada. Mi magia negra es demasiado valiosa para desperdiciarla en memos como tu. (Se va hacia uno de los laterales y, antes de desaparecer, añade:) Además, por si no lo sabes, el brujo y el oso, cuando más feo más poderoso, ¡ja, ja, ja...!
PINDONGO: Pues sí que empieza bien la cosa. Pero, en fin, ahora que ya nos conocéis a todos, vamos a empezar de veras la historia. (Desaparecen todos, excepto Malandrín y Luna. Pero al segundo, aparece Pindongo de nuevo). ¡Se me olvidaba: Yo soy Pindongo, el tonto más listo del pueblo!
(Queda solos Malandrín y Luna, quienes fingen discutir amistosamente. Entra Canelo con una corneta. Sopla en ella con fuerza, pero no le funciona).
CANELO (Tartamudeando constante y exageradamente): ¡A-asco de pro-profesión! Nu-nunca fu-funcionan bien las co-cosas. (A gritos:) ¡¡Tututíí!! ¡¡Turututú!! ¡De pa-parte del se-señor alca-calde, se avi-visa a to-todos los ve-vecinos que maña-mañana ve-vendrá el co-cobrador de aguas y aires, po-por lo que se ru...! (En esta erre se atasca más de lo habitual). ¡Na-nada, que no me sa-sale! ¡Por lo que se ruega-ga a to-todos los ve-vecinos que va-vayan al Ayunta-tamiento y sue-suelten la pa-pasta ga-gansa. ¡¡Tututíí!! ¡¡Turututú!! (Se va).
(ETC...)