EL ESPADACHÍN

Había una vez un caballero

famoso por su habilidad con la espada.

Hacía con ella cabriolas, equilibrios,

la sostenía en la punta de su nariz,

la tiraba al aire dando vueltas

y siempre la volvía a coger por el mango...

Un día otro caballero lo retó a un duelo de espadas

y él le contestó:

¡Anda ya, cantares!

¿No ves que las espadas son muy cortantes

y no hay que hacer el bobo con ellas?

 

 

EL REY FELIZ

 

Había una vez un rey que no tenía corona,

ni reino ni nada. Pero tenía una reina muy guapa,

una princesa muy linda y un caballo con alas.

Era el rey más feliz de todos los cuentos de hadas.

 

 

LA PRINCESA TONTA

 

Érase una vez una princesa tontísima

que le pidió a su padre la luna.

Y él le dijo: vale, pero primero sube a ese olivo

y bájame una aceituna.

Ella no quiso y se marchó enfurecida.

Otro día pidió una diadema de estrellas.

Y le dijo el rey: vale, pero antes vete a por uvas

y trae un racimo de ellas.

Ella no quiso y se marchó enfurecida.

Otro día pidió un trono que volara.

Y el rey, aburrido,

le dijo que estaba majara.

La princesa tontísima

se quedó asombradísima

y decidió ser listísima.

Moraleja: la buena educación

nunca es mala elección.

 

 

EL MONO SIN SUERTE

 

Había un vez un mono con pésima suerte.

Cada vez que encontraba un cacahuete

no hallaba en su interior más que una papeleta

en la que se leía: lo siento, pero esta vez no tienes premio,

¡vuelve a intentarlo!

 

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