LA LAGUNA

 

Un sapo se enamoró una vez de una rana

y le pidió matrimonio.

La rana le dijo que no,

porque estaba enamorada de una serpiente de agua.

Pero la serpiente de agua estaba loca por un junco de ribera.

El junco de ribera no le hacía ni caso

porque estaba loco por un ruiseñor

que solía ir a la laguna a beber.

El ruiseñor era un pájaro de cuidado

que solo pensaba en si mismo

y mataba de disgustos al junco,

el cual tenía tristísima a la serpiente acuática,

la cual tenía muy disgustada a la rana,

quien acabó volviendo melancólico al sapo.

Sin lugar a dudas, aquella laguna estaba gafada.

 

 

EL PAJARO TONTO

 

Había una vez un pájaro que no sabía volar.

Tomó clases particulares y hoy es piloto

de aviones de combate.

¡Quién le mandaría tomar clases particulares al pájaro!

 

FEO, FEO

 

Pues esto era un hombre tan feo, tan feo

que incluso los ogros cuando lo veían

se morían de miedo.

 

 

OREJAS MÁGICAS

 

Érase una vez un niño con las orejas de soplillo.

Se reían de él y de sus orejas tan abiertas.

Él se enfadaba.

Pero un buen día logró moverlas,

descubrió que funcionaban como hélices

y que le permitían volar.

Desde ese instante, los que se burlaban de él

palidecen de envidia.

Todos sueñan con tener orejas de soplillo

para revolotear por ahí

como pájaros libres...

 

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